Es un panorama innegable. El cambio climático está afectando al Planeta Tierra y esto puede verse en hechos tan simples como el alza en el nivel de los océanos o el cambio en las temperaturas, lo que lleva a un panorama incierto para las urbes, quienes ven cómo de manera implícita ocurren cambios importantes.
Cuando los recursos comienzan a escasear
El recurso más importante de todos, el agua, está cambiando. Hay menos agua dulce y el agua salada está inundando con mayor frecuencia poblados y ciudades del mundo.
Ahora, un nuevo concepto ha aparecido en el debate, se trata de la resilencia de las ciudades, es decir como señaló El País, se trata de un fenómeno que busca que las ciudades sobrevivan y puedan prosperar sin miedo a los desafíos climáticos.
Acciones que buscan sumar buenas prácticas que sean capaces de adaptarse a los cambios, en donde las ciudades deben moldearse a la actual situación del Planeta y no el Planeta a ellas.


Tal como señaló Carmen Sánchez Miranda, jefa de la oficina de ONU-Habitat en Madrid al medio español, las ciudades se construyen con una velocidad impactante, ya que «en la antigüedad las ciudades tardaban décadas en construirse. Ahora muchas urbes de los países emergentes se terminan en tres, diez años. Si se cometen fallos no hay tiempo ni dinero para corregirlas. Hay que actuar ‘antes de'», señaló.
Es importante tomar en cuenta que las ciudades ocupan el 2% de la superficie terrestre, mínimo porcentaje en comparación con el 60% de las emisiones de C02 que emiten.
El agua es un recurso que comienza a escasear y de hecho se toma como un pilar importante para que las ciudades puedan concientizarse. Por ejemplo, una buena idea es la recolección de agua en depósitos que puedan juntar el suministro para épocas difíciles, como de sequía.
Adelantarse, prevenir antes de tiempo es la palabra clave de cómo las ciudades deben adaptarse camaleónicamente para poder sobrevivir.
Fuente y fotografía: Veo verde